Por qué algunas técnicas de estudio fracasan

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El estudio es una conducta compleja cuyo objetivo prioritario debería ser el aprendizaje. Sin embargo, en muchos casos las “técnicas de estudio” se convierten en un fin en sí mismas, desde el punto y hora en que los alumnos tratan de aprenderlas de memoria, como un proceso mecánico a seguir, en lugar de adoptar estrategias encaminadas a conseguir un aprendizaje profundo y significativo, utilizando para implementar dichas estrategias determinadas herramientas o técnicas de estudio.
Así, si entendemos el objetivo de la conducta de estudio, no como un conocimiento mecánico, superficial y que conduce únicamente a la adquisición y reproducción de datos informativos; sino como un conjunto de procesos enmarcado en la construcción del conocimiento, nos daremos cuenta de que es necesario que el alumno cuente con estrategias para elaborar la información que percibe de forma que la ejecución de lo que se le pide como resultado sea lo más eficaz posible.
Estas estrategias, según las últimas teorías sobre le aprendizaje (Beltrán,1993) y la inteligencia (Stenberg,1985), se agrupan en cuatro grandes procesos con aplicación práctica:

  • Metacognición: Significa, literalmente, “pensar sobre nuestro pensamiento o conocimiento”.Dado que no se trata de aprender contenidos de forma pasiva, lo que el alumno debe tener claro para aprender significativamente es, en primer lugar el objetivo o meta a conseguir y,en consecuencia, los pasos que ha de dar para acercarse a dicha meta. Es decir, planificar. Esto ha de hacerse sobre metas lo más concretas posible (no “aprobar matemáticas”, sino “aprender fracciones”, por ejemplo) y comprometiendo hitos realistas que posteriormente se puedan evaluar (aprender fracciones antes del 15 de Mayo, por ejemplo). Otras de las misiones de la metacognición es mantener un control del aprendizaje para estar seguros de no haberse desviado del objetivo marcado (regulación), y hacer un balance final de los resultados obtenidos (evaluación).El aprendizaje puede fallar entonces por una mala planificación de las tareas escolares,por mantener un escaso control sobre ellas aún en caso de estar bien planificadas,o por no evaluar los resultados obtenidos: cuando se produce un fracaso y no se analizan las causas del mismo, no podemos corregirlas.

  • Sensibilización. Para que toda esta planificación sea efectiva, el estudiante debe estar suficientemente motivado, tanto para comenzar un proceso que en principio -sobre todo si carece de hábito- puede resultarse farragoso, como para persistir ante las dificultades que pueda encontrar. Es decir, hace falta que quiera aprender, y no solamente que se vea obligado a estudiar. Los profesores,pero también padres,compañeros y el ambiente en general, influyen tanto para despertar la motivación intrínseca (que el alumno lleva dentro naturalmente), como eventualmente aportan claves desmotivadoras que, llegado el caso, habría que identificar y corregir. Los alumnos que fracasan en este punto lo hacen básicamente por falta de motivación, excesiva carga de ansiedad o estrés, o actitudes negativas hacia algunos componentes específicos del aprendizaje: las materias curriculares (alguna asignatura en concreto), los compañeros, el ambiente físico de la clase o del hogar,etc.)

  • Elaboración. Este proceso representa la capacidad: si el alumno dispone de las habilidades básicas de la inteligencia que le capacitan para aprender, las cuales son: seleccionar,organizar y elaborar la información de acuerdo al objetivo marcado.Es en esta fase donde los alumnos suelen intentar aplicar lo que comúnmente conocemos como “técnicas de estudio” (la lectura comprensiva, el subrayado, el resumen, el esquema,etc.). Sin embargo, la mayor parte de los “cursos” u “orientaciones” sobre técnicas de estudio, no tienen del todo en cuenta la importancia primordial de la capacidad de seleccionar la información relevante, aquella en la que más fallan los alumnos (muchos de ellos son incapaces de distinguir la idea principal de la secundaria en un texto, o el protagonista de una historia,etc.); y sin la cual queda invalidado todo el proceso posterior de organización y elaboración (muchos alumnos, cuando se les pide que subrayen, lo hacen prácticamente por párrafos enteros; debido a que no entienden no sólo la utilidad de subrayar, sino,principalmente, cómo extraer las ideas más importantes; lo mismo ocurre a la hora de hacer un esquema con la jerarquización de conceptos). Tampoco se suele tener en cuenta a la hora de “enseñar” técnicas de estudio, que la edad de los alumnos influye en la idoneidad de unas técnicas o herramientas de elaboración frente a otras (por ejemplo, en 6º de Primaria la toma de apuntes y las anotaciones al margen no son productivas, en Bachillerato,si)

  • Personalización: Este último proceso dentro de la construcción del conocimiento representa la comprensión global e interpretación de los conocimientos adquiridos dentro del conocimiento general del alumno.Es decir, la ubicación de los nuevos conocimientos en el conjunto de lo que el alumno ya conoce, y las ideas propias y críticas sobre su aplicación práctica (esto me puede servir o sirve para…; esto tiene que ver con….;ahora me cuadra con esto otro….), lo que llamamos transferencia. Cuando el estudiante no es capaz de aplicar los conocimientos que adquiere, estos pierden sentido y se convierten en fuente de desmotivación; mientras que cuanto más utilidad o relación con otros les ve, más motivado se siente.

En definitiva, atendiendo al modelo expuesto, sería necesario para acercarnos lo más posible a un aprendizaje eficaz:

  • Diagnosticar exhaustivamente las estrategias y técnicas utilizadas por el alumno ,
  • Proponer un plan de entrenamiento de aquellas estrategias que no domina y son necesarias para el aprendizaje; tendentes al objetivo de que el alumno sea capaz de adoptar estrategias eficaces de aprendizaje de forma autónoma,
  • Ensayar con el alumno distintas técnicas de estudio adecuadas a su momento evolutivo y sus capacidades, hasta que éste sea capaz de desarrollarlas de forma autónoma

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